Aproximaciones a las teorías feministas

Artículo escrito por Javiera Hauser Dacer Doctora en Aplicaciones del Arte en la Integración Social: Arte, Terapia y Educación en la Diversidad (Beca Conicyt). Máster en Estudios Interdisciplinares de Género de la Universidad Autónoma de Madrid; para el número 62 de la Revista Docencia (Agosto 2018)


Hablar de teorías o aproximaciones feministas es hablar del estudio metódico de las condiciones o roles que a las mujeres les ha tocado vivir o asumir. La teoría feminista es una lucha constante que han desarrollado las mujeres a través de la historia de la humanidad por la liberación y emancipación, conducente a alcanzar la igualdad en derechos y trato entre mujeres y varones. El movimiento feminista ha estado inserto en el contexto social y ha variado sus enfoques de acuerdo con la historia, siendo reconocidas a nivel internacional tres principales “olas” que revisaremos resumidamente en este artículo. Uno de los primeros registros acerca de la condición social de la mujer, data de un manuscrito del alta Edad Media: Le livre de la cité des dames, escrito por Christine de Pisan (cerca de 1405). Este libro expone la defensa de las mujeres contra los argumentos misóginos, con un estilo jurídico y utilizando la alegoría de la construcción de una ciudad cuya reina sería la Virgen María y en la cual estarían protegidas las mujeres.

Primera ola. Feminismo ilustrado y la Revolución francesa

El feminismo ilustrado es la visión que surge con la Ilustración y enciclopedismo del Siglo de las Luces; los ideales de igualdad de derechos no incluían a las mujeres como parte del pueblo soberano en la Declaración de los Derechos del Hombre. Se promovía la visión de un mundo donde la mujer simplemente no era considerada ciudadana. A partir de la Revolución francesa, la lucha por los derechos de las mujeres es visibilizada desde la misma voz de la mujer. Olimpia de Gouges, en su Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana (1791) afirma que los “derechos naturales de la mujer están limitados por la tiranía del hombre, situación que debe ser reformada según las leyes de la naturaleza y la razón” (de Gouges, 1989). En 1792 Mary Wollstonecraft escribe la Vindicación de los Derechos de la Mujer donde propone la abolición de las diferencias de género, estableciendo que entre ambos debe existir igualdad de derechos civiles, políticos, laborales y educativos, así como, el derecho al divorcio como libre decisión (Cahn, S. M.,2012).

Segunda ola. El feminismo decimonónico. Liberal sufragista. Feminismo liberal

El pensamiento y corriente feministas en estos años se centraban en las complicaciones que creaba el capitalismo y la Revolución industrial, se mantienen las ideas de la Ilustración para conquistar la igualdad. En este siglo nacen los movimientos emancipatorios y sociales mostrando una identidad teórica y organizativa. Que las mujeres consiguieran participar en el sistema económico, social y político fueron las ideas que impulsó el feminismo liberal. Las demandas centrales que las mujeres exigían eran: el derecho a la propiedad, disponer de sus bienes y salarios, igualdad de derechos dentro del matrimonio y el derecho a voto a partir de la segunda mitad del siglo.

Lucretia Montt y Elizabeth Cady Stanton

Lucretia Montt y Elizabeth Candy viven una más de las discriminaciones a las mujeres, en la Convención Internacional Antiesclavista, celebrada en Londres en el año 1840. No se les permitió el ingreso por el hecho de ser mujeres, con ello se sentaron las bases para el inicio del movimiento sufragista en Estados Unidos.
Stanton y Montt, junto con otras mujeres, impulsadas por las ideas de libertad y propiedad, organizaron el 19 y 20 de julio de 1848 en Nueva York la Convención por los Derechos de las Mujeres en Seneca Falls1. Este se consideró el primer encuentro público de mujeres en los Estados Unidos, en el cual se reunieron para estudiar las condiciones y derechos sociales, civiles y religiosos de la mujer. Como resultado se publicó la Declaración de Sentimientos de Seneca Falls, cuyo modelo fue la Declaración de Independencia. En esos años las mujeres se manifestaban en contra de restricciones políticas y económicas, como eran, el derecho a votar, presentarse a elecciones, ocupar cargos públicos, afiliarse a organizaciones políticas, asistir a reuniones políticas, la prohibición de tener propiedades (puesto que los bienes eran transferidos al marido) y la prohibición de dedicarse al comercio o tener negocios propios.

Las sufragistas

Emmeline Pankhurst crea la Unión Social y Política de las Mujeres, conocido como movimiento sufragista. El derecho al voto femenino fue lo que motivó su existencia. La filosofía sufragista planteaba que era necesario destruir todo el sistema político con el propósito de construir una sociedad sin discriminación hacia las mujeres. La principal crítica que tuvo este movimiento en sus inicios fue que era representativo de la oligarquía. Sus prácticas asociativas eran arriesgadas con la impronta de no perder nada, pues nada tenían, eran inexistentes los derechos fundamentales con los que deberían nacer todas las personas. Las sufragistas fueron reprimidas de manera violenta y muchas de ellas condenadas a prisión, encarceladas en instituciones de Gobierno o domicilios de políticos, debido a sus manifestaciones en las calles, entre otras acciones. El compromiso asumido por estas mujeres es reconocido por la historia, un ejemplo, fue la activista Emily Windin, quien un 4 de julio de 1913 en el derbi de Epsom se lanza sobre un caballo en plena carrera de propiedad del rey Jorge V. Sufre graves heridas, falleciendo días después, su funeral es histórico y asisten cientos de sufragistas. En su lápida se escribe el lema del movimiento “hechos, no palabras”. Las sufragistas inspiraron la aparición de este movimiento a nivel internacional que fue conquistando el voto femenino. Las reformas sociales que buscaban la igualdad ante la ley tuvieron un alto costo para las mujeres de este movimientos, encarcelamientos, torturas y muertes.

Feminismo socialista y feminismo anarquista

El movimiento feminista socialista se erige como un movimiento social, con profundas divisiones con los partidos políticos, considerando al capitalismo un opresor de las mujeres, intenta integrar al feminismo y al marxismo. Según Alicia Puleo, “El patriarcado es una estructuración social que se mantiene, como lo demuestra el hecho de que los puestos clave del poder (político, económico, religioso y militar) se encuentran mayoritariamente en manos de los varones”, (Puleo, 2005). Esta realidad se vio reflejada en los socialistas, las luchas de reivindicaciones sociales no consideraban una igualdad entre mujeres y hombres. Flora Tristán, vincula las reivindicaciones de la mujer con las luchas obreras y publica en 1842 La unión obrera , donde presenta el primer proyecto de una Internacional de trabajadores, y expresa “la mujer es la proletaria del proletariado […] hasta el más oprimido de los hombres quiere oprimir a otro ser: su mujer”(García, 2018). También, aparece la figura de Alejandra Kollontai, quien sustenta que la discriminación de las mujeres se ejercía por razón de clases sociales y postula que es imprescindible que las mujeres alcancen su independencia económica. Como señala Nuria Varela (2014) y otras teóricas feministas, Kollontai impulsa la idea de que las mujeres deben tener una revolución en sus vidas cotidianas y se le atribuye la articulación entre feminismo y marxismo. El feminismo anarquista sustenta las ideas de emancipación y autonomía de las mujeres, reconociendo que la subordinación de las mujeres a los hombres es por razones ideológicas y no biológicas. Esta corriente también sostiene que el patriarcado y el capitalismo subordinan a las mujeres y, además, rechazaba que el movimiento feminista ingresara a las esferas de poder aplicando prácticas opresoras, de jefaturas y jerarquías propias del mundo patriarcal, pues así no se conseguiría la igualdad. En este movimiento aparece la figura de Emma Goldman, considerada una gran oradora feminista, su gran lucha fue el valor de la libertad para desarrollar la vida propia y las relaciones con las personas. No debían existir limitaciones o prohibiciones para manifestar sentimientos de amor y placer en las relaciones sexuales. Para explicar la subordinación de las mujeres utilizó el anarquismo. Goldman, lidera un pensamiento que impulsaba que las mujeres decidieran respecto a sus derechos sexuales y reproductivos. Rechazaba el matrimonio, la prostitución, la falta de educación y el poder del Estado para controlar la vida de las personas.

Tercera ola del feminismo

Esta corriente de pensamiento, la tercera ola del feminismo posee, entre varias, dos grandes vertientes: el feminismo contemporáneo y el feminismo radical. El feminismo contemporáneo se desarrolla en la post guerra, cuando las mujeres después de haber conformado la fuerza laboral durante la primera y segunda guerra deben volver al hogar y cumplir con el estereotipo de feminidad. Este modelo es criticado a partir de los escritos de Simone de Beauvoir y Betty Friedan. La obra clásica de Beauvoir El segundo sexo (1949), ha permitido desarrollar y nutrir la teoría feminista con una perspectiva existencialista. La filósofa postula la necesidad de autonomía y libertad de las mujeres. Consideraba que las diferencias de sexo no podían impedir la igualdad y profundizó en los estudios de la condición de la mujer.
“No se nace mujer: se llega a serlo. Ningún destino biológico, psíquico, económico, define la imagen que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; el conjunto de la civilización elabora este producto intermedio entre el macho y el castrado que se suele calificar de femenino. Sólo la mediación ajena puede convertir un individuo en alteridad”. (de Beauvoir, 2013).
Otra teórica feminista de esta ola es Betty Friedan, quien con su libro La mística de la Feminidad durante los años 60 y 70 inspiró a las mujeres y lideró las demandas feministas de esos años. Friedan señaló que las mujeres tenían el derecho a tener sus propios proyectos de vida y a reflexionar sobre quienes eran. Las mujeres luchan para acceder en libertad a los espacios públicos, que sus existencias no se vieran reducidas a sus hogares. El feminismo radical, al contrario, no centra su problemática en las acciones político-económicas, en el poder del voto ni en los derechos legales, sino en lo que considera el origen del problema, este es: el patriarcado. Feminismo radical hace de la “mujer” y del “hombre” dos categorías analíticas, en las que todas las personas de un mismo sexo conforman un grupo homogéneo identificable. Aunque ambas categorías eluden, por lo tanto, las diferencias entre personas del mismo sexo, se le ha criticado que su construcción se fundamenta sobre todo en la mujer occidental, blanca, de clase media y heterosexual. (Harding, 1996, citada en Inclusión social a través del arteterapia con enfoque de género, experiencias con migrantes latinoamericanas. Arteterapia Papeles de arteterapia y educación artística para la inclusión social. Hauser Dacer, 2014) Es en este momento, cuando se cuestiona el sistema completo y se reconoce al Estado como una entidad opresora y de perpetuidad del sistema. El problema va más allá de lo jurídico, es una expresión de poder del patriarcado, que opera directamente en la conciencia con estereotipos. Esta lucha se concreta en la libertad de aborto, en la U.R.S.S. de Lenin, quien en el año 1920 promulga un decreto sobre la “terminación artificial del embarazo” siendo el primer país que asume como responsabilidad otorgar prestación gratuita en el sistema de salud el acceso universal al aborto. Para el uso de anticonceptivos se reconoce el derecho a la autonomía y libertad de decisión de la mujer sobre su propio cuerpo. Posteriormente se desarrollará el concepto de género como independiente del de sexo biológico. Una de sus principales impulsoras es Kate Millet cuya principal obra es Política sexual (1969), obra relevante del feminismo radical. Millett postulaba la revolución sexual, el combatir el amor romántico y que, en el interior de los problemas sociales, se encuentra la división sexual. En este libro expresaría “lo personal es político”, haciendo de esta frase un principio de movimiento feminista. Otra feminista es Shulamith Firestone, quien con su libro La dialéctica del sexo (1971), planteaba un modelo social feminista que luchaba por conseguir: “la liberación de las mujeres de la tiranía de su biología reproductiva por todos los medios disponibles; “la independencia económica y la autodeterminación de todos”, “la integración total de las mujeres y los niños en el conjunto social”.

Conclusiones

Hacer un breve recorrido por movimientos feministas a través de la historia es hablar de la invisibilidad de las mujeres en la historia de la humanidad. Es también hablar de lucha, resistencias, violencias, desigualdades, discriminaciones y mujeres que han dado la vida para que en la actualidad algunas tengamos acceso al derecho al voto, a educarnos, a participar en la política y acceder al mundo del trabajo fuera del hogar. Sin duda queda bastante por alcanzar en igualdad y equidad de género, esta lucha iniciada por las primeras feministas sigue avanzando. En este artículo se revisan corrientes y movimientos feministas, con énfasis en algunas de sus impulsoras y activistas. Encontramos desde mujeres obreras hasta burguesas, mujeres blancas, negras, lesbianas, ateas y religiosas que han construido la teoría feminista desde sus países y realidades. Con ello queda de manifiesto que no se puede hablar de un feminismo sino de femi nismos y que estos se han desarrollado a lo largo de lo que se conoce como olas del feminismo. Chile no ha estado exento de la participación en los movimientos feministas a lo largo de la historia, y sigue manifestándose para alcanzar la real igualdad y equidad de género, ejemplo de ello, es la Ley 21.030 que regula la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales. Además, durante este año 2018 estamos viviendo un movimiento que nace en las aulas universitarias y que ha logrado aunar a los movimientos feministas a lo largo del país, exigiendo al Estado un espacio educativo libre de acoso y una educación no sexista. A modo de reflexión final recalcar que todavía a las mujeres nos queda mucho por alcanzar en equidad de género: derechos sexuales y reproductivos, igualdad salarial, acceso a una educación que no se base en el lucro y la participación en las esferas de toma de decisiones políticas, sociales y económicas. Para esto la educación juega un rol importante, sin embargo, requiere cambios que permita que las mujeres adolescentes y niñas tengan una vida sin violencia y sin discriminación. Alcanzar una educación para y en la igualdad impulsará que la sociedad chilena se reconstruya en espacios de inclusión y participación.

Bibliografía
Cahn, S. M. (2012). Mary Wollstonecraft: A vindication of the rights of woman. In Classic and contemporary readings in the philosophy of education (pp. 174–184). Oxford University Press, Inc.

Declarations of Independence: Women’s rights and the Seneca Falls Declaration of Sentiments and Resolutions. (1948). Obtenido de https://www.gilderlehrman.org/content/declarations-independence-womens-rights-and-seneca-falls-declaration-sentiments-and

de Beauvoir, S. (2013). El segundo sexo. Buenos Aires. https://doi.org/10.1017/CBO9781107415324.004

de Gouges, O. (1989). The Rights of Woman. Pythia. Firestone, S. (1971).

The Dialectic of Sex The Case for Feminist Revolution. Bantman. https://doi. org/10.3817/0671008149 García, M. L. B. (2018). Acciones para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Ediciones Rodio. Retrieved from https://books.google.cl/books?id=E-BPDwAAQBAJ

Hauser Dacer, J. (2014). Inclusión social a través del arteterapia con enfoque de género, experiencias con migrantes latinoamericanas. Arteterapia. Papeles de Arteterapia y Educación Artística Para La Inclusión Social, 8, 44435. https://doi.org/10.5209/rev_ARTE.2013.v8.44435

Varela, N. (2014). Feminismo para principiantes. Penguin Random House Grupo Editorial España.

Accede al número completo de la revista en este enlace http://revistadocencia.cl/web/images/ediciones/Docencia_62.pdf

2018-11-29T14:21:53+00:00

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